En esta semana comenzamos intentando digerir a Freud un poco diferente al concepto “tradicional” de encasillarlo en el mundo de la psicología para apreciar su trabajo, en el campo de la neurociencia y la neuropsicología. Estos textos fueron tomado por los resultados del simposio “Neuroscience of the mind on the centennial of Freud’s Project for a Scientific Psychology”. Debo confesar que me fue muy complicado entender todo lo que los conferencistas (leímos las ponencias de Karl Pribram, Geert Panhuysen, Zvi Lothane y Andrew Brook), sin embargo rescato algunos hechos que me parecieron interesantes.
- Freud presentó una neurofisiología muy sofisticada y, como dije antes, adelantada a su época. Probablemente por eso no pudo terminar su trabajo. Su trabajo se basaba en la forma en que las neuronas se relacionan con los problemas psicológicos, cuando el concepto de neurona no estaba del todo aceptado por los científicos de la época. Creía que la relación entre mente y cuerpo no era tan simple y buscaba las condiciones neuroanatómicas y neurofisiológicas bajo las cuales eran posibles la percepción, la memoria, el pensamiento y la represión.
- El punto anterior me recuerda de lo que comenté acerca de la lectura de Norbert Weiner quien dijo que uno de los elementos necesario para nuevos descubrimientos era tener los materiales (léase también la tecnología) necesarios. Freud carecía de la tecnología que posiblemente lo hubiera ayudado a terminar el Proyecto.
- Debido a que no pertenecía a la comunidad de neurólogos de su época, no le hicieron caso y sus ideas quedaron en el olvido.
- Él mismo abandonó su proyecto (titulado así) cuando no pudo llegar a concretar su teoría terminada. Esto fue debido, en parte a su responsabilidad como autor, sin embargo hubiera sido interesante que compartiera su trabajo con otros para que le dieran retroalimentación y tal vez así poder llegar más lejos. También estoy consciente que eso sucedería en un mundo ideal porque como dije en el punto anterior, los académicos “serios” (consideraban que lo que hacía era una pseudociencia) simplemente lo hubieras juzgado por loco, como sucede aún en la actualidad cuando algún “novato” propone un nuevo paradigma.
La segunda lectura fue tomada del libro “La muerte y sus ventajas” de Marcelino Cerejido y Fanny Blank-Cerejido (el texto completo lo puedes leer aquí). Debo confesar que lo primero que me llamó la atención fue el título (seguramente fue hecho con fines mercadológicos) y, aunque trata de la muerte, tiene mucho que ver con la vida. A mi me pareció muy interesante la forma en que explican el funcionamiento de las células y me pusieron a reflexionar acerca de las células “suicidas”, cosa que nunca me había puesto a pensar ya que el término célula refiere a vida y no a muerte.
Además de lo que aprendí sobre biología celular y evolución, debo resaltar que, pese a la discusión sobre las metáforas usadas en el texto, a mi en lo particular me sirvieron mucho y creo que entendí bastante bien. A lo mejor pensó en un público como yo cuando lo escribió. Entiendo la preocupación sobre el uso de lenguaje figurado y llegamos a la conclusión que la ciencia bien explicada no necesita metáforas, sin embargo me parece que los Cerejidos hicieron un buen trabajo, por lo menos para lectores como yo.