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miércoles, 15 de julio de 2009

La luz interior

Aquí va una breve presentación de parte de las entrevistas de esta obra de Carlos Chimal. Interesantes, aunque a veces desbalanceadas, las entrevistas cubren a un buen número de científicos, especialmente de bioquímica, genética, física de partículas y neurociencias.

sábado, 20 de junio de 2009

Semana 1: La biología molecular

Del artículo “Cómo nació la biología molecular” de Pierre Thuiller, me gustó mucho la forma en que analiza el surgimiento de la nueva ciencia desde la obra de Thomas Kuhn (La estructura de las revoluciones científicas, que puedes bajar aquí).  Aunque en el libro de Kuhn da muchos ejemplos, nunca lo había visto aplicado a la evolución de una ciencia de la manera fascinante como lo hace Thuiller.  Se centra en el desarrollo del grupo del fago, dirigida por Max Delbrück en Estados Unidos y estas fueron las etapas de su desarrollo:

  • Primera fase (1935-45): Se introdujeron ideas de la física en el dominio de la genética.  Los investigadores eran pocos y dispersos.  En términos de Kuhn: cambio de paradigma, momento de innovación teórica.
  • Segunda fase (1945-53): Grandes mejoras a la red de comunicación entre los científicos.  En términos kuhnianos: el nuevo paradigma aporta respuestas efectivas a problemas no resueltos.
  • Tercera fase (1954-62): Se define una conciencia común, se formula el “dogma central”, el reclutamiento es menos fuerte que la etapa anterior, pero la solidaridad del grupo se refuerza, se establece cierto estilo de publicación.  Era un grupo poco estable.
  • Cuarta fase (a partir de 1962): Se institucionaliza.  Según las ideas de Kuhn, aquí es cuando la colectividad científica reconoce el paradigma y se convierte en la “ciencia normal”.

Del segundo texto leído, la introducción del libro DNA: The Double Helix de Donald A. Chambers, creo que lo resume bastante bien una de las frases finales: “estamos presenciando la retirada del grupo de investigación pequeño de la era anterior, impulsada por curiosidad y pasión, donde todos se conocen, dando lugar a los monolitos de hoy, con financiamiento gubernamental e industrial, y sucumbiendo ante la aplicación y las ganancias” (p. 10).

Después de eso viene los “papers” originales publicados en Nature el 25 de Abril de 1953, de Watson y Crick describiendo la estructura de doble hélice del ADN, de Wilkins, Stokes y Wilson quienes describen la estructura molecular de los ácidos dexoribanucleicos y el de Rosalind Franklin quien muestra la configuración molecular con fotografías hechas con Rayos X de moléculas (las cuales le dieron la idea a Watson y Crick).  Si deseas, puedes ver estos documentos aquí.  De todos estos artículos, lo que más me llamó la atención fue la forma en que son redactadas.  Es un estilo totalmente diferente a todos los “papers” que he leído en la actualidad ya que dan gracias a un montón de gente por simplemente discutir con ellos, por otorgarles una beca, etc.  Esto me reitera la frase que escribí en el párrafo anterior: en realidad el mundo científico está cambiando constantemente.  Hace tiempo vi en el pequeño Museo de Historia Natural de Morelia una exposición de naturalistas que trabajaron con especies michoacanas y me llamó muchísimo la atención la manera en que comenzaban sus trabajos de divulgación: “Excelentísimo señor fulano de tal…”.  Sería interesante poder analizar el avance científico a partir de la redacción de los “papers” de la época.  A lo mejor alguien quisiera hacer su tesis de la maestría en comunicación de la ciencia en eso…

El último texto de la semana fue la de “La Ciencia de nuestro tiempo” de John D. Bernal.  El capítulo en cuestión era el de las ciencias biológicas en el siglo XX y,como comentó Norma, se pueden reconocer las fases descritas por Thuiller.  Debo decir que es una narración muy interesante y solo quiero resaltar algunos puntos que me parecieron particularmente relevantes (de ninguna manera es mi intención hacer un resumen de la historia de la biología, para eso es mejor leer el libro).  En primer lugar, creo que toca el punto medular del debate entre el papel del divulgador de la ciencia, si es que debe existir o la divulgación debe ser tarea exclusiva de los científicos o algo intermedio.  Bernal claramente dice que se necesitaría alguien que “estuviera bien informado y tuviera experiencia en muchas disciplinas biológicas… y nada de esto puedo pretender.  Sin embargo… existe un número suficiente de tendencias generales, conocidas por quienes no son especialistas, las cuales nos permiten esbozar cuando menos un cuadro general”.  Con esto saco como conclusión que sería genial que los científicos se encargaran de la divulgación, sin embargo también hay otros que pueden entender lo que está sucediendo lo suficientemente bien como para explicarlo a los demás.

Otro punto interesante es cuando habla de las consideraciones económicas ve como los habitantes están acosados por hambre y enfermedades debido a que no se considera económicamente provechoso mejorar su condición.  Esto me recordó de un artículo utópico, aunque muy interesante, de Freeman Dyson, llamado “Our Biotech Future” donde propone que los avances en la biotecnología puede mejorar la condición económica de los marginados.  Claro que es una visión que, aunque probablemente será posible en un par de años, sería muy complicado echarlo a andar debido a nuestras estructuras sociales y políticas.

Definitivamente se puede decir que una ciencia no avanza sin recursos y necesidades, y esto se hace evidente durante toda la historia.  La biología avanzó gracias a la guerra, a la medicina y a la industria, principalmente.  Y estoy seguro que esto no es solo en la biología, sino que en todos los campos de la ciencia.