lunes, 4 de agosto de 2008

Semana 3. Neurociencias, pseudociencias y muertes

La discusión sobre los aportes de Freud al conocimiento de la humanidad es casi tan antiguo como la publicación de su obra La interpretación de los sueños. Por ello vale la pena recordar lo dicho por Popper en este respecto y mucho del debate contemporáneo sobre las pseudociencias. Para Popper el problema central de la filosofía de la ciencia es su demarcación, i.e. distinguir entre lo que es ciencia y lo que el denomina "no ciencia", bajo la que el coloca, entre otras, a la lógica, metafísica, psicoanálisis. Para Popper el eje central de la ciencia no pasa, como creían los positivistas lógicos, por la inducción o por la pura empiria. A partir de la crítica de Hume a la inducción, Popper dice que esta jamas ha sido usada en la ciencia y que la obsesión por la observación pura antes de la teoría es irrelevante: toda observación es selectiva y condicionada por la teoría, esto es, no existe una observación pura o libre de teoría. En este sentido, se cuestiona la visión tradicional de que la ciencia se puede distinguir de la no ciencia por su metodología inductiva o por el uso privilegiado de los datos empíricos; al contrario, Popper sostiene que no hay una única metodología especifica de la ciencia. La ciencia, como virtualmente cualquier otra actividad humana, consiste para Popper en la solución de problemas. Para Popper lo que caracteriza a la investigación científica es su voluntad de encontrar datos que contradigan su propio conocimiento, que lo falseen. Es fácil obtener evidencia en favor de cualquier teoría, polo que estos datos favorables sólo se deberían considerar científicos si son resultado de una predicción arriesgada y que se convivió para poder ser falsa. En consecuencia una verdadera teoría científica es aquella que establece en que condiciones podría ser refutada. Desde la lógica es imposible verificar de forma concluyente una proposición universal por referencia a la experiencia que siempre es limitada; pero un sólo hecho que la contradice la falsifica de manera concluyente. En una palabra, la excepción, mas que probar una regla, la refuta.
Con este criterio de demarcación, la física, la química y la psicología no introspectiva, entre otras, son ciencias, mientras que el psicoanálisis es una pre-ciencia, i.e. es un cuerpo de conocimiento que sin duda contiene verdades útiles e informativas, pero hasta que las teorías del psicoanálisis se formulen de una manera que sean falsables, no tendrán el estado de teorías científicas. Esto lo decía Popper hacia la década de 1940, cuando muchos científicos y filósofos de la ciencia trataban de separar la paja del grano en la búsqueda de una ciencia unificada, y de la erradicación de cualquier conocimiento no científico que se podía considerar peligroso o dañino para la sociedad. No hay que perder de vista, que si bien muchos científicos participaron de estos debates, los deseos de pureza del Circulo de Viena, fueron más bien formulados por lógico y matemáticos. Al mismo tiempo, en la misma región, Schroedinger, Heisenberg y otros físicos ponían en duda la pertinencias de las observaciones puras, e incluso de su posibilidad. Retomando la discusión de las lecturas sobre el aporte freudiano a las neurociencias, habría que resaltar que no sólo el abandono de Freud de su propio programa inicial peso en el desarrollo del psicoanálisis sino las condiciones mismas en las que se podría hacer la observación de sus teorías. En su época, comprobar con observaciones empíricas sus nociones sobre la actividad neuronal era igual de complicado que comprobar que alguien tenia un sueño y que este estaba asociado con un evento real de su infancia. El psicoanálisis de Freud no se convirtió en ciencia no por fallas del propio Freud, sino por su naturaleza como afirmaciones cerradas que no podían ser sometidas a pruebas, o al menos a pruebas éticas. El programa neurológico nunca se desarrollo porque tampoco contaba con elementos para someterlo a pruebas.
De forma paradójica, esto se relaciona con lo dicho por Cerejido sobre el papel de la muerte en la vida, así como los organismos mueren para posibilitar la evolución, las teorías científicas deben ser sometidas constantemente a prueba para eventualmente ser superadas por otras más adecuadas para explicar la realidad. El defecto del psicoanálisis fue el no haber dado elementos para su propia muerte.
Por si les interesa la obra de Popper, pueden darse una buena idea en Thornton, Stephen. s.d. “Karl Popper.” http://plato.stanford.edu/entries/popper/#ProDem (Accedido Junio 27, 2009).

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